Operación "Bañera": El día que casi me divorcio por un puñado de barro

¡Qué pasa, fieras! Aquí el Luismi.

Seguro que os ha pasado: llegas de una ruta de esas épicas, con barro hasta en el carnet de identidad. Llegas a tu piso, miras la bici, miras el pasillo y piensas: "Si entro así, la jefa me pide los papeles del divorcio antes de que me quite el casco".

¿Mi idea de genio? "La meto en la bañera". Total, el agua sale caliente, hay jabón y ahí no mancho el suelo.

El "Barrizal de la Discordia"

Chicos, no lo hagáis. En serio. A los cinco minutos, la bañera blanca de mi mujer parecía el pantano de Susqueda. El barro se pegó al esmalte, la grasa de la cadena dejó una muergo negra que no salía ni con lija, y lo mejor: atasqué el desagüe.

Cuando mi mujer entró al baño y vio aquello... digamos que el grito se oyó en el puerto de montaña más cercano. Tuve que frotar tres horas con Mistol (sí, otra vez me cargué el bote de la cocina) y llamar al fontanero. Resultado: La broma me salió por 150 euros.

La lección: El Waterless no es para el fango

Después de aquello, aprendí que hay dos tipos de limpieza. Si vienes de hacer el jabalí por el monte y traes kilos de barro, te vas a la gasolinera o usas el Bio Clean fuera de casa con la manguera o unos cubos de agua. No hay otra.

Pero, ¿qué pasa esos días que sales a rodar, llegas con la bici llena de polvo, sudor y esa arenilla que da rabia? Ahí es donde he descubierto el invento del siglo: el Damoff Waterless Pro.

Cómo mantengo la bici en el salón sin que me echen de casa:

Ahora, cuando llego de una ruta "limpia" (sin barro de rodilla, ya me entendéis), hago lo siguiente en el mismo pasillo:

  1. Paso del Waterless: Pulverizo el Waterless Pro por el cuadro. No necesito manguera, ni cubos, ni líos.
  2. La magia de la microfibra: Paso el trapo y, ¡pam!, el polvo desaparece y el cuadro brilla más que mis dientes cuando me quito el barro de la cara.
  3. Cero manchas en el suelo: Al no usar agua, no gotea nada. Mi mujer está contenta porque la bici parece de exposición y yo estoy contento porque no he tenido que pelearme con el fontanero.

Fieras, no seáis animales. La bañera es para las personas, no para las bicis sucias. Si la bici tiene barro hasta las trancas, límpiala fuera. Pero para el resto del año, para ese polvo que se pega y el sudor de las series, el Waterless Pro es vuestro mejor aliado para vivir en un piso y seguir teniendo familia.

Venga, aqui te dejo el enlace por si quieres probarlo

¡Nos vemos en los caminos, y mantened la bici limpia... pero con cabeza!

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